Cartagena: Entre historia y rumba

Una parada estratégica en Cartagena es el Castillo San Felipe de Barajas.  Se trata de una fortificación que se construyó sobre el cerro San Lázaro en 1657, durante la época colonial española, para contrarrestar los ataques por parte de los piratas y corsarios ingleses y franceses. Todo por proteger los 11 kilómetros de muralla de la antigua Cartagena y que resguardan aún puntos importantes como la Torre del Reloj, la Plaza de la Aduana, la calle de la Media Luna, el palacio de la Inquisición y hasta la comunidad de Getsemaní, que es el barrio colonial más conservado en el sector amurallado, y era donde vivía la clase baja de aquella época.

Una de las cosas que me encantan de Colombia, y lo noté aún más en Cartagena, es que se pueden encontrar puestos de venta de frutas frescas en cualquier esquina.

Otra parada estratégica es la plaza de Las Bóvedas, construida con fines militares y en el momento de la independencia sirvió de cárcel. Hoy día, gracias a su reconstrucción, funcionan tiendas de artesanías y antigüedades, donde se pueden adquirir los solicitados recuerditos.

En el recorrido, también se puede hallar arte, pintura e infinidades de restaurantes. Como ya era hora de almuerzo, nuestra parada fue en La Cocina de Cartagena, en la calle Tumba Muertos en San Diego. Aquí fue difícil escoger entre su variedad de platos, donde el colorido, aroma y sabor se unieron para resaltar la comida de la región.

Al anochecer

Vivimos la experiencia de la Chiva Parrandera en La Cariñosa. Estas chivas no se pueden comparar con las parranderas de Panamá, ya que se trata de una chiva típica colombiana, donde se disfruta de un conjunto vallenato e incluye barra libre y hasta fritos típicos como arepas de huevo, carimañolas y empanadas. Además, hacen un recorrido por los principales barrios turísticos y hasta hacen una parada para que visitantes de todas partes del mundo se muevan al son de la música.

 

Así amanecimos bien rumbeados y con la triste realidad de que nuestros días en Cartagena de Indias habían terminado. Se fueron tan rápido, que nos quedaron inmensas ganas de volver.  Y es que Colombia tiene la llave de mi corazón, como me mueve el alma, me quita el sueño y me roba la calma conocer cada esquina de su tierra.

Precios entrada Castillo.
Precios entrada Castillo.

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