Enamoradas de un tal Churchill

No crean que se trata del Primer Ministro del Reino Unido, Wiston Churchill, aunque cuenta la historia de que el famoso postre costarricense lleva su nombre porque un señor muy parecido a Churchill iba a la provincia de Puntarenas y por la calor que hacía pedía hielo con sirope y leches. Luego esta combinación se hizo popular entre los comensales. De esto hace más de 70 años y ahora el Churchill es tan reconocido que existen muchas variantes del original y hasta una paleta.
La primera vez que probamos esta delicia, fue a la orilla de la playa con la brisa y el sol, característicos de la provincia marítima. Es difícil resistirse a un granizado bañado con sirope rojo, leche condesada, leche en polvo marca pinito y la cereza es una bola de helado de vainilla.
Sin duda no hay más nada que pedir. Sin embargo, hay variedad con frutas, con bizcocho o con miel. El objetivo final es endulzar todos los sentidos. Los precios oscilan entre 4 y 5 dólares.
A las ChicasK les basta con toda esa azúcar, pero yo prefiero equilibrar y también comerme un buen vigorón que sirven de entrada y es la combinación a perfección de repollo blanco, tomate, cebolla, vinagreta, yuca con carne de cerdo tostada o mejor dicho un rico chicharrón.
Es imperdonable ir a la ciudad portuaria de Puntarenas en el Golfo de Nicoya, en Costa Rica y no probar estas dos delicias específicamente en el Paseo de los Turistas donde hay muchas opciones de locales para escoger.

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